jueves, 3 de septiembre de 2015

Diarios de una Drakaina | Aprendiendo a vender

Bueno, como se habrán dado cuenta, estoy un poco desaparecida de las redes sociales y por aquí. Es que gente bonita... ¡Conseguí trabajo! Así es señoras y señores. Y la verdad es que este nuevo trabajo es un desafío super grande porque realmente poco tiene que ver con mi fuerte que es la informática (y sus derivados). Pero ¡error! Me acabo de dar cuenta de que es algo que hago a menudo y que no estaba entendiéndolo realmente.
Volví a trabajar en un call center, volví a la vincha. Así es. Pero el desafío que se me presenta es que mi tarea principal es vender. Ya había vendido algo mientras trabajaba en Telecom en Argentina, pero no era mi tarea principal y no tenía ningún tipo de exigencia; por lo que realmente no me lo tomaba muy en serio. Ahora, en pleno periodo de prueba, la venta en cada llamada es lo que me va a mantener en mi puesto. Así que sí, es de vida o muerte. Pero basta de mí y vamos a lo que quiero compartir con ustedes.

Todos vendemos. Esto es fundamental. Vendemos cuando queremos conquistar/enamorar a alguien. Vendemos cuando queremos llevar a nuestros amigos a un sitio que nos gusta. Vendemos cuando queremos que nuestros padres no nos regañen. Vendemos cuando queremos compartir lo que nos apasiona. Me atrevo a decir incluso, que mas que seres sociales, el ser humano es un ser meramente comercial. Vendemos y compramos mas de lo que nos imaginamos, desde si elegimos desayunar café o chocolatada. Con esto en mente, mi primer planteo fue entonces, ¿por qué me cuesta tanto vender? Precisamente, porque olvidé todo lo anterior. 

Cuando como clientes llegamos a una tienda o llamamos por teléfono, es porque necesitamos algo. Quizás la información que recibimos no es correcta, consideramos que el precio es excesivo, o que no se amolda a nuestras necesidades; entonces decidimos no comprar. Ahora, del otro lado del mostrador (o el teléfono como es mi caso), como vendedores tenemos que evitar que el cliente se vaya con las manos vacías. Si el cliente llega con una necesidad nosotros tenemos que mostrarle que nuestro producto es lo que necesita. ¿Cómo? Transformando las ventajas de lo que vendemos en beneficios para nuestro cliente. Porque como vendedores, lo que hacemos es ayudarle al cliente a tomar una buena decisión, puesto que si llegó a nosotros es por algo.
Las características de nuestro producto son sus cualidades. Las ventajas, son las características que lo hacen mejor, superior y deseable. Ahora, los beneficios, son las ventajas de lo que vendemos orientadas al cliente. Y es aquí donde personalmente, y a la mayoría, mas nos cuesta llegar. Así que como soy una romántica incurable lo voy a comparar con una conquista. Cuando nos gusta alguien, queremos saber mas de esa persona, le hacemos preguntas, mostramos nuestras características (como la música que nos gusta, nuestros hobbies, etc) y empezamos sutilmente a deslizar las ventajas que tenemos. ¿Ventajas? Si nuestras ventajas. En mi caso que soy independiente, que me gusta superarme, etc. Entonces llegamos al punto en el que vamos a transformar todo esto en beneficios para la persona en cuestión. Mientras comenzamos a conocerle, empezamos a ver que cosas necesita y como nuestras ventajas pueden ser beneficiosas para él o ella. Por ejemplo, puedo mostrarle como mi independencia es un beneficio porque no interferiría con su vida. O que el hecho de que me guste superarme, va a traer el beneficio de tener a su lado a una persona de la cuál pueda estar orgulloso. Cuando vendemos algo es exactamente igual. Sabemos de memoria las características y ventajas de nuestro producto, pero necesitamos conocer a nuestro cliente para transformarlas en beneficios y así cerrar la venta con un ¡Sí, quiero!

Fuente
Podemos hablar de cierres y técnicas de ventas durante horas, pero hoy me quiero centrar en esto, en congeniar con la persona a la que le queremos vender. No olvidemos que esta persona se considera un ser social, así que vamos acercarnos a él siendo sociables y cercanos, para que nuestra esencia comercial no quede en evidencia. Tenemos que ser sutiles, como cazadores, así nuestro cliente no sale corriendo como un cervatillo asustado.

エモノは狙い撃ちだヨ!
しとめて放さないんだヨ!
Ah! Ah! Ah! I'm an Animal!
Ah! Ah! Ah! 愛のAnimal!



Aunque no lo parezca la canción tiene todo y nada que ver con lo anterior. Y sí, ya sé que hace siglos que no subo ningún vídeo, pero tenedme paciencia! En algún momento me haré tiempo para subirles algo lindo. Los quiero!!! XOXO


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