sábado, 11 de julio de 2015

Daydream

Ella era quizás una extranjera más. Pero sentía suyas las carreteras, el tren, el metro, el bus, las calles, el cielo y las estrellas. Tal vez aún no supiera como llegar a algunos lugares, o no tuviera aún su sitio favorito ni donde huir cuando las cosas no fueran bien. Pero en cada paso que daba, dejaba un halo de sueños, mariposas y esperanzas. Cada lugar nuevo que ella tocaba se convertía en un tesoro en su corazón. Y Madrid... ¡Madrid! Madrid la vio perderse en un lago profundamente azul y cristalino. La vio ser ella, puramente ella. Con sus risas, miedos, alegrías y tristezas. La vio danzar y dejar un torbellino magia en cada movimiento. Se apoderaba de ella y la emborrachaba con los misterios de sus calles e historia. La intrigaba, la atrapaba y dejaba volver sola cada vez que llegaba la hora. En cada regreso ella sentía que una parte de ella quedaba en esos lugares. Pero a su vez, algo nuevo ocupaba lugar y se incorporaba su alma perfecta.

Ella era el tipo de chica que nunca estaba sola; siempre vivió enamorada, respiraba amor y pasión desde que podía recordar. Amaba imaginar situaciones idílicas y perfectas en su mente; besos apasionados y romances de películas. Pero ahora estaba sola. Seguía soñando como siempre, pero pasaba de ello. Simplemente sentía que el tiempo que tenía durante el día no le era suficiente para todo lo que tenía que hacer consigo misma. Tenía que cuidarse, amarse, entrenar, tener citas donde ella era el amante y la amada. Disfrutaba cada caminata sola, aunque en su mente hubiera mil historias de príncipes y hadas madrinas con ella como la actriz principal. Si, extrañaba horrores la sensación de tener a quién abrasar o con quién dormir; pero quería que su próxima historia de amor sea eso, una hermosa y maravillosa historia de amor, no un cuento de intrigas y manipulaciones. 

Es que el amor, no es algo fácil para una drakaina...




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