martes, 14 de abril de 2015

Cuando Decidís Cambiar tu Vida

El domingo de pascuas mi abuelo me rondaba y se sonreía mientras me miraba. Entonces le dije: “Vos me queres preguntar algo… decime que queres saber.” Entonces llegó la pregunta del millón, ¿cuáles son tus proyectos de vida allá? Respondí sin siquiera pensarlo: escribir. Y entre risas le dije: “un día me vas a ver en la tele haciendo entrevistas”. 

Cómo todo el mundo, mi abuelo creía que yo me iba a poner un negocio de reparación de celulares o que iba a buscar de trabajar en alguna empresa como Telecom. No los culpo. Pasé demasiados años de mi vida siendo drenada por esas actividades laborales. Junto con la decisión de cambiar de habitad, llegó la posibilidad de cambiar mi paradigma laboral. Algo que quizás aquí no me hubiera podido dar el lujo de pensar. Si no, el alquiler, ¿quién me lo paga? Esa era siempre mi auto-respuesta cuando se me cruzaba fugazmente la idea de mandar a todos a freír churros.

Un paradigma es un modelo,  la forma en que visualizamos e interpretamos un concepto. Pude tirar a la basura mi paradigma trabajo=dinero, y reemplazarlo sin culpas por trabajo=pasión, el día que decidí cambiar mi vida. No me fue fácil llegar a esta meta, tuve que quebrarme demasiadas veces hasta que acepté que la única manera de salir de mi depresión/crisis/como les guste llamarlo, era evolucionar, cambiar. 

Mi mamá vive en España hace 8 años. Yo recién en 2013 dejé mi orgullo de lado, empeñé hasta el alma y viajé en diciembre de ese año para pasar las fiestas con ella y mis dos hermanos. Hay momentos que te cambian la vida para siempre, el mío creo que fue ese. Desde que pisé tierra madrileña me sentí “como en casa”. No sé realmente como describirlo, pero sentí que Guadalajara era mi lugar en el mundo. O quizás era porque estaba mi mamá. No lo sé. Hoy no lo sé. Lo sabré más adelante.

Mucha gente me inspiró y me dio el coraje para cambiar. Una persona en especial ni siquiera sabe lo que hizo en mi vida. Por eso sentí como el deber de hacer lo mismo. Yo vivo en una burbuja. Amo mi burbuja. Hay arco iris, flores y mariposas de colores. Un poco de glitter también. Alguien a muchos kilómetros de aquí, desde su burbuja maravillosa hace vídeos, y nos anima a todas a disfrutar de nuestras burbujas maravillosas. Porque no está mal disfrutar de lo que nos gusta, no esta mal dejar de mirar al rededor un rato y olvidarse de que quizás el sueldo no alcanza, de los problemas, de la pobreza, de las injusticias que hay en el mundo. Para algunos es egoísta, para otros como yo, lo egoísta es ser infeliz. La felicidad es contagiosa, y compartir lo que te hace feliz es regalarle una sonrisa al que te ve o lee. Yo creo que no todos vinimos a este mundo a lo mismo, por eso no veo mal que haya gente que se dedique a hacer cosas tan loables como pelear contra el hambre en el mundo. Con esto no me desligo de la responsabilidad social que todos tenemos para crear un mundo mejor; sino al contrario, que creo que todos tenemos cosas distintas para dar. Cada uno sabe que tiene para compartir, lo que lo hace feliz, y como puede usar eso para cambiar el mundo; todo desde su burbuja.

Hoy estoy acá. Mi burbuja tiene más glitter que de costumbre. Soy feliz. Me animé a escribir de nuevo, con ganas renovadas. Me animé a sacarme fotos, a jugar a la modelo y a divertirme con mi ropa. ¿Y si piensan que soy superficial? Ya no me importa, porque decidí ser feliz. Y estar escribiendo, editando videos y fotos me hace feliz. Mirar revistas de moda, leer otros blogs, y aprender mucho sobre este mundo “fashion” me hace feliz. Y compartir con ustedes mi burbuja lo hace aún más.

Así que, bienvenidos a mi burbuja. Si salen llenos de glitter fuxia no me digan que no les avisé.


...

Gracias a la revista Elle de Abril. Totalmente agradecida por la inspiradora nota “Adios Power Point!”
Y gracias a Mariale, quién sin saberlo me inspiró a mí, y seguro a miles de chicas en el resto del mundo.

/* cookies */