sábado, 5 de diciembre de 2015

Ahí Estaré

¡Qué fácil es declarar la guerra y qué difícil declarar el amor! Que difícil es permanecer a la espera cuando mi primer instinto es correr tras lo que late mi corazón. Quisiera calmar tu melancolía, drenarla, hacerla desaparecer. Entender el por qué de esa mirada triste que me rehuye, espantar todos tus dolores...
Porque este amor es inefable, sempiterno... Y lo único que quiero es verte sonreír, verte feliz!



martes, 10 de noviembre de 2015

Sr. Topo

Corría. Necesitaba encontrarla. Cuando vio sus escamas, ella se escapó de él como si fuera el mismísimo demonio. Hacía ya tiempo que la había perdido de vista pero sabía que tenía que ir en esa dirección. Todo en el bosque estaba a oscuras. A lo lejos podía escuchar a los osos. Mientras más se adentraba en la espesura, más nítido se hacía el único punto de luz hacía el que corría. Su respiración se volvía cada vez mas agitada mientras tropezaba con las raíces y los tupidos árboles le golpeaban. Parecía que nunca iba a encontrarla, aunque la luz era cada vez más poderosa. Entonces llegó a la cueva. Lo de adentro, de dónde salía la luz, parecía un torbellino rosa muy brillante. Era tan fuerte la luz, que se veía obligado a taparse la vista. Apenas podía divisar, entrecerrando sus ojos, como pequeñas hojas entre rosa y violeta brillante, flotaban en el aire. Estiró su brazo, y dejó que una de ellas se posara en su mano. Era una escama, como las que había visto en su cuello al besarla. Entonces reaccionó: ella estaba allí dentro. Sea lo que fuere que le estuviera sucediendo, él debía estar con ella. Comenzó a acercarse rápidamente, casi a ciegas, a la cueva. Y cuando puso el primer pie adentro todo se apagó. Un silencio absoluto sumió al bosque entero. De pronto, un chasquido rompió el dramático mutismo y mágicamente se encendió una antorcha contra la pared. Allí la vio. Tumbada en el suelo, desmayada. Corrió a tomarla entre sus brazos y comenzó a besarla como si fuera la primera y la última vez  al mismo tiempo. Ella abrió los ojos y estrechó fuertemente contra sí a ese hombre que la miraba en esos ojos color caramelo. Nunca había estado más feliz. Esa maldición que llevaba sobre sí, que la había vuelto una furiosa drakaina se había roto. Ahora sólo era una mujer, una mujer enamorada de su querido topo...

...

Estaba parada al borde de ese antiguo castillo. Se abrazó a si misma, y totalmente reconfortada, suspiró sabiendo que había vuelto a ser humana; mientras miraba al horizonte recordando como había comenzado todo.
Él era un constructor. No entendía como a alguien podía gustarle construir y medir cosas con lo divertido que era destruirlas y verlas arder. Tras una larga espera, se había plantado ante él y le dio el primer beso. Sonrió al recordarlo mientras acariciaba sus labios con su mano. Para ese entonces, ella ya sabía que él había caído en sus garras, pero también que ella había caído en las de él. Siempre la contemplaba con esa mirada tan cálida que la había hecho derretirse desde el primer día. Él era muy dulce y la besaba como si ella fuera lo más hermoso del mundo. Es que así es como él todo lo hacía: ni un solo beso que saliera de sus labios y que reposa en ella la hacía sentir distinto. Todos, llevaban el sello de que ella para él, era única. Y él lo era también para ella. No era un caballero ni un dragón. Era sólo un hombre, un topo. Él era un constructor; un guapo hombre trabajador, que había decidido que ella, humana o no, formara parte de su vida; y eso, era más que suficiente. Eso en realidad, lo era todo.


PH: VRSTKO

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Poema III - 20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada

Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose, 
lento juego de luces, campana solitaria, 
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca, 
caracola terrestre, en ti la tierra canta! 

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye 
como tú lo desees y hacia donde tú quieras. 
Márcame mi camino en tu arco de esperanza 
y soltaré en delirio mi bandada de flechas. 

En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla 
y tu silencio acosa mis horas perseguidas, 
y eres tú con tus brazos de piedra transparente 
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida. 

Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla 
en el atardecer resonante y muriendo! 
Así en horas profundas sobre los campos he visto 
doblarse las espigas en la boca del viento.

Pablo Neruda

Dedicado a mi tía hermosa que está en argentina,
triunfando en el mundo y amando lo que hace....
Ojalá el mundo estuviera lleno de gente como vos!!!
Te extraño con el alma amiga.
Recuperate rápido!


jueves, 15 de octubre de 2015

El Camino de las Estrellas

Hechos que se encadenan y que muestran un camino ineludible.
Sueños, puntos en común, palabras escritas o dichas.
Dragones, escamas, un tercer ojo.
Patatas voladoras.
¿Será que el universo, por fin se decidió a responder alguno de mis tantos "dame una señal"?

Fuente

lunes, 5 de octubre de 2015

002 | Lucio

Volvieron juntas del hospital, pero Miranda tuvo que irse pronto porque debía trabajar; ya se había tomado el día anterior para cuidar de Gabriela y no podía volver a ausentarse. Al quedar totalmente sola, Gabriela sintió un inmenso vacío. Se arropó en el sillón y comenzó a llorar silenciosamente. No sabía muy bien por qué, sólo necesitaba hacerlo. Nunca había podido tener una vida normal, pero esto ya era demasiado. ¿Sería que algún día aparecería su príncipe azul para rescatarla de este infierno? La sonrisa de Sebastián cruzó seductoramente por su mente. Sonrió. Realmente era muy guapo, pero estaba totalmente fuera de su alcance. Por lo menos podría verlo y hacer que sus exámenes médicos fueran menos tediosos. Quizás hasta se podría animar a pedirle su número algún día. Mientras todas estas ideas cursis se cruzaban por su cabeza, se quedó dormida esbozando una sonrisa pícara, soñando con cómo el médico se enamoraba de ella.
Un par de horas más tarde se despertó. Le dolía todo el cuerpo por haber dormido en una muy mala posición. Necesitaba aclarar un poco su embotada cabeza, así que decidió salir a caminar. Le gustaba caminar sola. Sentarse en un bar, tomar un café, observar a la gente. Toda una vida de soledad le había enseñado a disfrutar de aquella manera. A entender sus vueltas, y la libertad que encerraba su simple existencia. Estaba anocheciendo cuando pasó frente a un pequeño bar que le llamó la atención. Desde fuera no se podía ver mucho, pero, aunque a primera vista era pequeño y oscuro, sintió una necesidad imperiosa de entrar. Siempre pasaba por esa calle y nunca había notado el sitio, quizás por la misma oscuridad que despedía. Apenas atravesó la puerta sintió como un extraño sopor que la inundaba, tal vez por el encierro que había en el sitio. Comenzó a caminar hacia el fondo del lugar mientras se quitaba el abrigo y observaba atentamente. Las paredes eran color rojo borgoña, con algunos dibujos en negro, los cuales no lograba identificar claramente. Una gran lámpara de araña que algún día había sido dorada colgaba del techo para iluminar el sitio. En algunas mesas y sobre la barra había candelabros con velas y cera derramada que le daban un aspecto aún más tétrico al lugar. Se sentía terriblemente a gusto de todas formas, a pesar del ambiente lúgubre y el olor a humedad. Se sentó en una mesa donde había un candelabro con una laboriosa forma de calavera y pidió un chocolate caliente. Mientras esperaba su pedido se puso a leer unos diarios viejos que había a un costado. Uno de ellos era de hacía una semana, viernes 30 de Agosto. El camarero se acercó a dejarle su bebida. 
 –¿Ya llegó a las noticias policiales? Ha sucedido algo espeluznante. Ese tipo de cosas, cuando pasan, pueden ser un poco excitantes, ¿no? 
Gabriela levantó la vista para contestarle, pero el extraño camarero ya había pegado media vuelta para alejarse hacía la barra. La curiosidad mató al gato, pensó mientras buscaba la sección policial. Entonces encontró la noticia. Se levantó de golpe haciendo caer la silla. El estrépito que creó hizo que todos los presentes la observaran. Una pareja en una mesa cercana la miró con desapruebo. Gabriela pidió disculpas y volvió a sentarse. No podía creer lo que estaba leyendo. De alguna extraña manera le alegraba, pero a la vez le causaba una sensación que todavía no podía definir. 

“Posible asesinato en un Restaurante de la zona.
Se ha encontrado el cuerpo sin vida del dueño de un restaurante de la zona. Según fuentes policiales, se trata de Alfonso Rodríguez Peña, dueño del negocio, de 45 años de edad. El cuerpo ha sido hallado por uno de sus empleados, que ha sido ingresado en el hospital psiquiátrico de la ciudad, inmerso en un fuerte estado de shock por la traumática experiencia. El centro nos ha impedido contactar con él debido a que, según los expertos, podría causar a esta persona daños psicológicos mayores. Tras realizar un comunicado a los medios por parte de los cuerpos de seguridad, se ha puesto en conocimiento a la prensa que se va a abrir una investigación, ya que los indicios señalan que se trata de un posible asesinato. La policía no ha querido facilitar más información a los medios con respecto a las circunstancias en las que se ha hallado el cuerpo…”

Estaba horrorizada, aunque en cierto modo le hacía sentirse feliz de que ese cerdo pagara por sus delitos, sin embargo no dejaba de intrigarle quién podría haber hecho eso. Estaba más que segura de que ese hombre tenía suficientes enemigos como para que alguno de ellos perdiera el control en algún momento.
Apartó rápidamente el periódico de la mesa. Simplemente quedó helada. Trató de tomar un poco de su chocolate caliente pero le costó tragarlo. Tenía un áspero nudo en la garganta. La comodidad que había sentido al entrar se había esfumado por completo. Miró hacia la barra y se encontró con la mirada del camarero. Era un hombre alto, apenas mayor que ella. Tenía una mirada dulce pero a la vez misteriosa. Ojos color café, barba… Le sonrió con un leve movimiento de cabeza y siguió con sus vasos y tazas de café. Gabriela sintió cómo se ruborizaba al instante. Bajó la mirada y respiró profundamente. Nada, absolutamente nada desde ese jueves parecía tener ni pies ni cabeza. “Gabriela, no tienes idea de lo que te pasó en la última semana y vienes a pensar en tíos, compórtate”, pensó.
Llamó al camarero para que le cobrara. Cuando se acercó a ella, pudo leer Lucio en una pequeña placa metálica que iba prendida a su chaleco negro. Le pagó el chocolate y se levantó para irse. Al pasar por su lado notó lo alto que era, ella apenas le llegaba al hombro. Luego, apenas por un segundo, él la miró con una fiereza que no había mostrado hasta el momento y le habló:
 –Qué bueno volverte a ver, Kamelia.
 –Me has confundido, mi nombre es Gabriela.
 –No lo creo. –murmuró por lo bajo. Pero Gabriela no lo había escuchado. Había salido rápidamente del lugar. Todo se había tornado demasiado tenebroso como para quedarse más tiempo allí. 
Lucio siguió como si nada, recogiendo la taza de chocolate de la mesa donde había estado ella. Antes de dirigirse a la barra con la bandeja repleta del resto de consumiciones observó el periódico y, sonriendo con un deje de maldad, dijo:
 –Un placer… –y volvió a su trabajo.

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Ya era de noche. Gabriela estaba a unos metros de su edificio. ¿Quién era ese hombre? No podía dejar de preguntarse quién era ese extraño camarero llamado Lucio. No pensaba volver a pisar ese lugar, eso era seguro. Simplemente era demasiado extraño y escalofriante. Sacó un cigarro de su bolso y se lo encendió. Estaba temblando debido a la tensión acumulada. Tomó una bocanada de humo, parpadeó y, de pronto, su vista se puso borrosa. Quiso tomar aire pero era imposible, sus pulmones estaban totalmente inertes. Trató de gritar, pero lo único que logró fue vomitar y caer inconsciente sobre la acera antes de empezar a convulsionar.


 –Aún no ha despertado del todo.
 –Ya lo sé.
 –Será mejor que lo hagamos ahora que no domina su poder.
 –Parece más un pequeño cervatillo que una abominación. Realmente no puedo creer que sea capaz de algo maligno.
 –Es el fruto de dos seres más malignos que nosotros. –hizo una pausa– Sabes mejor que nadie cuántos de los nuestros perecieron para terminar con ellos, y aún así ese pequeño engendro logró escapar.  
Los dos hombres se miraron. El más alto se quitó el chaleco negro donde una pequeña insignia de metal resplandecía como la plata. Mientras se quitaba su camisa blanca miró de reojo a su compañero que estaba en la penumbra. Desde que lo conocía jamás lo había visto sin su máscara. Nunca había terminado de confiar en él, era muy intimidante y misterioso. De cualquier forma, tampoco le había dado motivos como para tomar medidas contra él. Salvo, quizás, aquella vez...
 –Vamos, Lucio, ya es la hora. –dijo el hombre de la máscara, mientras se giraba y se sumergía en la profunda oscuridad.

>º<

Segundo capítulo de mi novela.
Estoy muy feliz de cómo va encaminada la historia.
Espero que os guste a vosotros también.
Gracias a Villa por darme una mano
con la corrección del texto y la redacción.
¡Genio!

El tercer capítulo puede que se haga
esperar un poco más.
¡Pero no desesperéis que lo bueno
lleva tiempo!

Con cariño,
Mauge.

martes, 29 de septiembre de 2015

Luna Roja | Diarios de una Drakaina

Cabalgaba muy despreocupado por el bosque. Su armadura y armas iban colgadas a los costados de su corcel. Un colgante en su pecho, que aunque él no recordaba, controlaba su tempestuoso ser y lo mantenía encerrado en esa figura de caballero andante. Era un poderoso sello de lapislázuli y amatista, que el mismo había creado para encerrar su gran poder que estaba descontrolado; y así poder encaminarse hacia una serenidad superior. Ese sello había funcionado, quizás demasiado bien, y lo había transformado en un caballero sin casa que solo luchaba por el amor y la justicia. Quizás muy cursi, muy robinhoodesco, no lo sé. Cuando la vio, la confundió quizás con una esas musas de la mitología griega, pero cuando ella levantó la vista y clavó sus ojos en los suyos supo que estaba frente a un alma muy peculiar. 
Ustedes los hombres no creen en los dragones, hasta que se encuentran con uno, y comprenden que este fuego es mucho más que solo mitología, pensó mientras lo miraba ferozmente a los ojos y analizaba a ese caballero andante que estaba frente a ella. En seguida pudo ver a través de ese disfraz sobrenatural que cargaba  y supo a la perfección que se encontraba frente a un ser extremadamente mágico. Tanto como ella.
No necesitaron demasiado para ir mas allá de esas miradas. Sólo un par de noches de paseo por ese místico bosque para que la distancia se acortara lo suficiente como para terminar en un beso. Un beso que lo iba a cambiar todo...
Entonces, medio del arrebato de pasión, el sello se rompió. La amatista se partió en dos y el lapislázuli ascendió por el aire, para terminar incrustándose en su frente, transformándose en un tercer ojo que al abrirse comenzó a despedir una luz azul que deslumbró a todo el bosque. Al mismo tiempo, ella escuchó como los animales comenzaban a huir del lugar, a la vez que ese humano comenzó a mutar a su verdadera identidad. En su piel comenzaron a aparecer escamas, verde azuladas; sus extremidades, su rostro, todo su cuerpo comenzó a transformarse en un gran dragón. Inmutable, ella mantuvo la mirada fija en sus ojos y sonrió de esa manera tan singular, que sabía que lo volvía loco. Rugió como hacía varios milenios que no lo hacía, y con una tos un poco ronca escupió un poco de fuego. Ella cerró los ojos, respiró profundo y comenzó a transformarse también. Sus escamas eran entre rosa y violáceas. Aún con ese aspecto casi mitológico mantenía la misma mirada; superior, dulce, seductora, poderosa...
Y como si sus mentes estuvieran conectadas, extendieron juntos sus alas y se alzaron sobre el bosque; cada vez mas alto en medio de la noche. Se acercaron y enredaron ferozmente en una danza que los llevó desde el mismísimo infierno hasta el oscuro cielo, donde la luna de sangre los bendecía con su enigmática luz.

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

001 | Gabriela


Una pobre luz que colgaba del techo iluminaba la habitación. Ella estaba sentada en la mesa contando los céntimos que había ganado esa noche. Se notaba el cansancio en su rostro. El lugar era pequeño, tenía una ventana al fondo, donde estaba el fregadero, un sillón desgastado que servía a la vez de cama, y la mesa y única silla donde ella estaba. La imagen del sitio era realmente deprimente. Dio un suspiro; de esos que duelen en el alma y se levantó a buscar algo de comida. Se había traído del comedor unas patatas que habían sobrado. Comenzó a comerlas casi con asco. Odiaba las patatas. Todas las noches era la misma cena. Apenas podía tragarlas. Las apartó y prendió un cigarro. Sabía mucho mejor que esas horribles patatas. Llenó sus pulmones de ese humo cancerígeno y comenzó a imaginar, con lujo de detalles, cómo sería que si su jefe dejara de gritarle todas las noches y de manosearla cada vez que estaba a su alcance. Odiaba su trabajo, pero más odiaba a ese cerdo cretino que se creía con derecho a decirle cualquier barbaridad cada vez que la veía pasar. Estaba harta de que ese villano con olor rancio la arrinconara en el depósito y la dejara medio desnuda y avergonzada en el suelo. Todas las noches volvía llorando a su casa. No tenía familia, no tenía nadie a quién recurrir. Le daba vergüenza hasta contarle a su última amiga. Una vez intentó incluso,  ir a denunciarlo a la policía, pero lo único que consiguió fue hacer reír a los oficiales que eran amigos y cómplices de su abusivo jefe. ¡Y la paga! Realmente ese tipo sí que era miserable. Si por lo menos le pagase bien… Pero era el único lugar donde la habían contratado. Sus antecedentes no ayudaban.
La noche siguiente, su trabajo fue peor que nunca. Una mesa se fue sin pagar la cuenta y su jefe le gritó hasta hacerla llorar. La arrastró a su pequeña oficina y entre insultos comenzó a querer abusar de ella como cada noche. La azotó contra la pared. Se escuchó el golpe seco de su cabeza. Mareada por el dolor, apenas podía reaccionar. Ese cerdo realmente iba a hacerlo, como la había amenazado mil veces. Le arrancaba la ropa mientras la golpeaba y le recitaba toda clase de horrores que quería hacerle. La dio vuelta, y con una mano le tapó la boca para que nadie la escuchara gritar y con la otra comenzó a tocarla violentamente. Se bajó los pantalones y comenzó a violarla. Le caían las lágrimas mientras sentía como la quemaba por dentro ese hombre tan violento y asqueroso. 
Cuando se cansó de jugar con ella, salió de la oficina y comenzó a bromear con el cocinero sobre lo que había hecho. Nunca se había sentido tan humillada en su vida. La imagen del rostro de ese puerco sobre ella le provocaba náuseas. Estaba realmente lastimada, le sangraba la boca y le dolía todo su cuerpo. Sus lágrimas seguían cayendo mientras encontraba nuevas heridas en su cuerpo. A duras penas se vistió con sus ropas despedazadas, tomo sus cosas y salió corriendo del lugar. ¿Por qué siempre que soñaba con cómo podían mejorar las cosas todo empeoraba de aquella manera? Corrió calle abajo hasta que sus pulmones parecían que iban a explotar. Frenó en un callejón y maldijo cada cigarro que había fumado en su vida. Le dolía el pecho, y apenas podía respirar. Rompió en llanto y gritó como nunca antes lo había hecho, como si su alma se desgarrara en dos de la desesperación.

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Golpearon la puerta. Gabriela entreabrió sus ojos con dolor. La luz que entraba por la minúscula ventana la iba a dejar ciega. Le dolía todo el cuerpo, como si la hubieran golpeado durante horas. Sabía muy bien lo que era, su ex se lo había enseñado a la perfección, sin contar a su abusivo jefe.
     - ¡Gabriela! ¡Abre la puerta por favor! – gritó una voz femenina del otro lado.
Se levantó juntando todas sus fuerzas y abrió. Una muchacha se arrojó a ella y la abrazó con lágrimas en los ojos.
     - Gabriela, estaba terriblemente preocupada por ti – le dijo – hace días que te estoy llamando al móvil y no contestas. Es el quinto día que vengo aquí a buscarte.
Gabriela la miró sorprendida. Tenía el cabello negro, apenas un poco más largo que sus hombros con mechones de color rosa y violeta. Sus ojos negros, miraban a su amiga con mucha confusión. No recordaba nada desde esa noche que huyó del trabajo. No tenía idea ni siquiera de qué día y hora eran. Se miró las manos, su ropa. Llevaba sus amadas botas negras, medias de red y un vestido violeta, del mismo tono que su cabello. No recordaba haberse cambiado su ropa de trabajo, menos haberse pintado las uñas de negro.
     - Miranda… - su amiga era morena y tenía los ojos verdes llenos de lágrimas y preocupación. Su cabello era rizado y abundante. – No recuerdo nada. ¿Qué día es hoy?
     - 5 de Septiembre. Hace una semana que trato de localizarte. Tu móvil está apagado. No contestabas la puerta. Realmente temía que te encontraran en una bolsa cortada en trocitos. –  Echaron a reír juntas de la ocurrencia, pero les duró poco. Que Gabriela no recordara nada de los últimos días no era una preocupación menor.
Se acercó al minúsculo sitio que hacía de cocina y se puso a preparar café para las dos. El sol parecía que iba a quemarla viva. Necesito una cortina urgente, pensó. Le acercó una taza a su amiga y se sentaron en silencio las dos en el sofá. Gabriela sentía que la cabeza le iba a explotar del dolor, como si tuviera de la peor resaca de su vida. Despacio, le relató a Miranda lo último que recordaba de aquella noche, pero obviando como ese cerdo había hecho con ella lo que quiso. Al recordar ese espantoso incidente, escalofrío de por medio, recorrió su cuerpo rápidamente con la mirada y notó que no tenía ninguno de los moretones y lastimaduras que recordaba tener.
     - Entonces, ¿no sabes qué ha pasado en esta última semana?
     - No.
     - Me preocupas Gaby. No es normal. Tendrías que ir al médico, quizás te golpeaste la cabeza.
Gabriela agachó su cabeza y su mirada se nubló. Recordaba muy bien ese golpe en la cabeza. Se tocó el lugar del golpe en la cabeza disimuladamente. No había rastros del golpe.  Por eso accedió a ir al médico. Esa misma tarde fueron al hospital. Esperaron en la sala de guardia más una hora hasta que la llamaron. 
     - ¡Gabriela Expósito!
Un joven alto y apuesto era el que la llamaba. Las amigas se acercaron y entraron junto con él al consultorio. La sala era bastante estrecha, el escritorio donde estaba el joven médico era pequeño y avejentado. A la derecha, dejando apenas lugar para pasar, estaba la camilla. Las paredes estaban repletas de afiches sobre medidas de prevención de enfermedades o información del hospital. Algunos ya estaban amarillentos y manchados. 
Luego explicar entre las dos lo sucedido, Sebastián Salvador como indicaba su identificación, se dedicó a examinarla.
     - Vamos a sacarte sangre Gabriela, a primera vista parece estar todo normal, pero necesitamos hacerte algunas pruebas para asegurarnos de que no sea nada grave. Esta noche necesito que te quedes aquí, en observación.
Unas horas más tarde, Miranda estaba en una silla, en una posición totalmente incómoda durmiendo en un rincón de la habitación. Pero Gabriela no había podido pegar un ojo en toda la noche. Sentía que había algo muy malo es su días perdidos, como había empezado a llamarles. Temía lo peor, un coagulo en el cerebro o algunas de esas enfermedades fatales que eran tan comunes últimamente. Aunque aún no entendía como no tenía ni una sola marca de lo que había pasado. Y eso realmente la inquietaba. Era imposible que en una semana se sanara todo su cuerpo magullado. Una enfermera interrumpió sus pensamientos para medirle la presión y controlarle el suero. Al acercarse a ella, fue como si el tiempo se hubiera detenido. Pudo sentirle el perfume ya desgastado sobre su piel. Se dio cuenta de que llevaba ya seis horas mínimo dentro del hospital por cómo olía. Estaba como poseída por todo lo que iba descubriendo con su olfato. Era como si lo que olfateaba le susurrara la vida entera de la anciana enfermera, como si fuera la primera vez que usaba este sentido de verdad...
     - Está todo perfecto jovencita. Seguro en la mañana ya puedes irte. – Con estas palabras rompió el trance en el que estaba. Sacudió la cabeza como si así fuera a ordenar sus pensamientos. Miranda se despertó de un salto. Tenía sus rizos despeinados y el maquillaje de sus ojos todo corrido. Gabriela sonrió al verla en ese estado.
La enfermera se retiró y ambas comenzaron a reírse de las fachas de la otra, ya que la imagen de Gabriela no era mucho mejor que la de su amiga. 
Ya con el sol iluminándolo todo, Sebastián entró a la habitación con los resultados de los análisis en sus manos. Las saludó y sin decir una palabra fue a abrir las cortinas para que entrara la luz del sol. Gabriela lo odió, sentía que la luz estaba matándola, la cegaba y le ardía en la piel. Entonces el joven médico comenzó a hablar.
     - Gabriela, en los exámenes está todo bien. Estáis un poco anémica, pero con una buena alimentación se debería solucionar. Me gustaría igual que vinieses la semana próxima para volver a controlarte. Es que no es para nada normal lo que te ha sucedido.
Para nada normal - pensó - no hace falta ser médico para saberlo. Mientras él les explicaba las posibles causas para la pérdida de memoria tan prolongada de Gabriela, esta sólo podía enfocarse en cómo él se movía. Miranda prestaba atención a cada palabra de Sebastián, pero para Gabriela quedó de pronto todo en silencio. Él era alto, se notaba que se ejercitaba y que sus brazos eran fuertes. Sus ojos eran color turmalina, y al detenerse en ellos, sentía que se perdía el fondo del océano. Por momentos, la miraban a ella y le sonreían. Entonces empezó a sentir su colonia, el olor de su bálsamo para después de afeitar… la embriagaban. Entonces él la miró a los ojos, se acercó a ella, le acarició cariñosamente la cabeza.
     - Entonces el lunes próximo te espero a las 10 de la mañana, ¿vale? – Gabriela volvió a la realidad como con un balde de agua fría. 
     - S-si – tartamudeó. El médico se fue y su amiga comenzó a hablar.
     - ¡Dios! – Gabriela se estremeció con esa palabra sin darse cuenta - ¿Has visto lo guapo que está ese médico? Si crees que vais a venir sola a tu cita estáis muy equivocada. No me pierdo oportunidad de verle ni loca.
Sonrió, pero Gabriela apenas la escuchaba. Estaba demasiado concentrada en el fantasma de la colonia de su médico que había quedado en la habitación. 

>º<

Primer capítulo de lo que intenta ser mi primer novela.
Ya les pido perdón por mis mezclas exóticas entre "Español" y "Argentino",
intento mejorar, se los juro.
Gracias a todos por leer y apoyarme.
Y gracias a Adrian que me regaló el nombre del personaje principal,
aunque seguro ni se acuerda!

Segundo capítulo ya en cocción a fuego lento,
con suerte para la semana próxima esta listo para servir.
Buenas noches!


viernes, 18 de septiembre de 2015

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Lealtad | Diarios de una Drakaina

Me encontré frente a la situación de necesitar contar algo y no poder hacerlo porque en ese caso, la traición la estaría cometiendo yo. Siempre me consideré una persona leal con los míos, nunca me gustaron las mentiras ni los engaños. Nunca me gustó ser la persona que anda con cotilleo, pero muchas veces me enfrenté al hecho de ser la tercer persona en medio de una posible traición o deslealtad. Pero lo que más me despertó la necesidad de escribir esto fue una muestra de fidelidad que me dejó un poco entre la espada y la pared. Quizás este viendo mucho Pretty Little Liars, o simplemente la vida sea así...

La Drakaina, con el paso de los años se había transformado en un ser muy observador. Incluso mucha gente la tomaba por tonta, pero ella sabía mas de lo que aparentaba. Le fascinaba analizar qué era lo que movía a los seres humanos a cometer actos de mala fe. Pero lo que más la absorbía era tratar de entender por qué alguien podía traicionar.
En aquél entonces, los caballeros juraban defender fervientemente sus ideales, a la Iglesia y a sus señores; eran los ideales caballerescos algo de importancia y una forma de vida. Aún así, las traiciones y engaños siempre tejían una red de deudas y favores entre ellos, la Iglesia y sus señores feudales. La Drakaina estaba maravillada con todo este submundo. En esa época, tan necesitada de conocer que motivaba todo este comportamiento, pasó muchísimo más tiempo que nunca en su piel de mujer. Se dedicó a investigar y experimentar con humanos, quizás de esa manera incluso podría entender su propio pasado. Estoy segura, de que la palabra experimentar te pueda resultar cruel, pero la Drakaina siempre fue honesta con sus objetos de investigación; y el que avisa no traiciona dicen por allí.
Al muy poco tiempo de comenzar sus investigaciones, la Drakaina pudo recaudar muy valiosa información sobre los hombres. Aprendió rápidamente a ser una buena amiga y confidente de cada uno de ellos, y sin siquiera buscarlo, poseyó en su corazón un montón de secretos de varios caballeros de la zona. Muchos de ellos no fueron revelados conscientemente, haciéndolos aún mas preciados para ella. Cada uno de los caballeros que entraron a su vida habían captado su atención por algún hecho en particular. Si bien la mayoría, sino todos, habían comenzado como simples juguetes para luchar contra el aburrimiento, se habían ganado el aprecio y el cariño de la exótica mujer dragón que los poseía.
La verdad es que había encontrado cosas realmente sorprendentes; como aquél caballero que estaba tan lleno de pecados que desesperadamente insistía en redimirse a través de una devoción un tanto obsesiva para con ella. ¿Sería que siempre las acciones de los hombres estaban marcadas por algún tipo de egoísmo? Mientras mas seguía con sus indagaciones sobre el tema, más lo confirmaba. Tal era el caso de ese otro caballero forastero, que había sido realmente el único que logró bajar las defensas de aquella poderosa Drakaina. El tenía unos ojos que la perdían, y sabía como besarla para dejarla sin aliento. Fueron días maravillosos. Se perdió tanto en esta nebulosa de romance pasajero que olvidó que las Drakainas jamás tienen finales felices con los humanos; y así volvió a llorar su corazón. Una vez más, el egoísmo de los hombres la había lastimado.
Ciega del dolor, huyó a las montañas a refugiarse de esos caballeros que tanto la enloquecían de dulzura y odio al mismo tiempo. Su corazón se volvió una roca; y durante muchos días y noches mantuvo su apariencia con escamas e instinto asesino a flor de piel. Era una bestia, una Drakaina que sólo quería incendiar y destruir todo a su paso. Una tarde, un caballero se coló en su caverna. Era un caballero muy necio, y aún cuando ella lo alejaba con fuego y rugidos el se quedaba y enamoraba cada minuto de ese ser de escamas brillantes. Acampó y trató por todos los medios de conquistarla. Pero ella no podía sentir nada, ni siquiera desprecio. Sólo podía ver en él, una sutil desesperación por demostrar su hombría. Noche tras noche la buscaba y le contaba todos sus secretos y pensamientos. Cosas bellas y dolorosas... todo. Hasta llegó al punto de reírse frente a ella de sus colegas por no querer ser un caballero de cruzada como él.
La Drakaina estaba un poco absorta por la situación. Simplemente no se decidía entre si estaba frente al caballero más valiente y decidido de todos o si simplemente era un idiota. Odiaba sentirse así. Ella era una poderosa Drakaina, no podía permitirse que un simple ser humano la mosqueara de esa manera. Ella desde que le conoció supo que nunca iba a poder responderle, y aún habiéndoselo dicho, el caballero insistía firmemente. Entonces, ella  se limitaba a analizar su comportamiento  y a escucharle atentamente.

Fuente
Pero las Drakainas lo último que son es buenas mascotas, así que un día puso punto final a la situación. Es que había palabras que habían quedado grabadas en su cabeza y no las podía borrar. Los hombres son muy egoístas - pensó - ¿Cómo puedo tener en mi vida a alguien que no es del todo leal a sus amigos?. Es que este caballero podía llegar a ser muy charlatán y hablaba más de lo debido. Por querer mostrarse superior y ganarse el favor de la Drakaina, llegó al punto de decir que el resto de los caballeros de su casa no tenían ambición alguna en su vida. La Drakaina los conocía, había bailado entre ellos, vestida de mujer, y sabía que no era así. Además, ¿cómo podían ser los hombres tan necios de creer que las únicas ambiciones válidas son las que vienen rodeadas de laureles de gloria? ¿Tan ciegos son como para creer que alguno es mejor que otro sólo por decidir diferente?
Cansada de todo esta felonía huyo de él, y volviendo a vestir de mujer se mezcló una vez mas entre las masas del pueblo. Por suerte y por desgracia conoció a un caballero que sí sabía de lealtad. Era un gentilhombre que vivía bajo los pilares verdaderos de la caballería heroica. Era el caballero de la armadura oxidada. Pero esa es otra historia, y ustedes ya la conocen...

sábado, 12 de septiembre de 2015

El No Caballero | Diarios de una Drakaina

Llegó el día en que, en medio de ese medioevo mágico perdido en el tiempo, la drakaina encontró a un caballero de armadura un poco oxidada que se había jubilado. Era un caballero distinto al resto. No le interesaban las justas, ni gloria o el dinero. Él prefería su pequeño hogar de piedra, sus colegas, su alcohol y cartas. Hacía mucho que había olvidado lo que eran las princesas. Es que no las entendía. No entendía los amores efímeros, esas músicas que bailaban o sus rosas brillantes. Es que el amor ya no era lo de antes. La drakaina lo sabía muy bien. Solo que su corazón gigante ya no latía como antes.
Lo observaba, desde lejos. Muy de a poco se acercaba por curiosidad, hacía siglos que no veía un caballero así. Entonces llegaron las fiestas del pueblo. Había juglares en cada esquina, música por doquier. Los pueblerinos se caían de la borrachera. Ese día, ella decidió que era un buen momento a vestir de mujer. Hacía tiempo que no usaba su apariencia humana y la extrañaba. Bailó por las calles; y tras un hidalgo de ron o algo parecido juntó coraje para acercarse a ese hombre que solo se reía de sus ocurrencias como si ella fuera solo una muñeca exótica que no pertenecía a esas tierras. Él hizo uso de su educación y la llevó del brazo por las calles. Incluso hasta dejó que uno de sus besos violáceos quedaran marcados en su mejilla. Aún así, marcó distancia, y muy educadamente se negó cuando ella se paró de puntillas para besarlo. ¡Vaya sorpresa para la drakaina! Es que las hijas del fuego no suelen ser rechazadas por los mortales. Como no podía mostrar ni una gota de su asombro, sonrió y siguió bailando y caminando a su lado.
Desde esa noche, la drakaina, totalmente intrigada por este ser humano fuera de lo común, se acerca a él para observarle. Ella tampoco entiende mucho por qué le llama la atención. Pero eso no evita que tenga el deseo de estudiarle, como si fuera un nuevo muñeco de colección...

Fuente

- No soy un caballero, y te garantizo que hay gente que se acerca a mí en ciertos aspectos, y alguno habrá como yo. - Le dijo una noche.
Es que si no fueran caballeros, yo no sería una drakaina, no sería el medioevo, pensó sonriendo antes de contestarle: - Es pura ficción. Siempre son caballeros.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Diarios de una Drakaina | Aprendiendo a vender

Bueno, como se habrán dado cuenta, estoy un poco desaparecida de las redes sociales y por aquí. Es que gente bonita... ¡Conseguí trabajo! Así es señoras y señores. Y la verdad es que este nuevo trabajo es un desafío super grande porque realmente poco tiene que ver con mi fuerte que es la informática (y sus derivados). Pero ¡error! Me acabo de dar cuenta de que es algo que hago a menudo y que no estaba entendiéndolo realmente.
Volví a trabajar en un call center, volví a la vincha. Así es. Pero el desafío que se me presenta es que mi tarea principal es vender. Ya había vendido algo mientras trabajaba en Telecom en Argentina, pero no era mi tarea principal y no tenía ningún tipo de exigencia; por lo que realmente no me lo tomaba muy en serio. Ahora, en pleno periodo de prueba, la venta en cada llamada es lo que me va a mantener en mi puesto. Así que sí, es de vida o muerte. Pero basta de mí y vamos a lo que quiero compartir con ustedes.

Todos vendemos. Esto es fundamental. Vendemos cuando queremos conquistar/enamorar a alguien. Vendemos cuando queremos llevar a nuestros amigos a un sitio que nos gusta. Vendemos cuando queremos que nuestros padres no nos regañen. Vendemos cuando queremos compartir lo que nos apasiona. Me atrevo a decir incluso, que mas que seres sociales, el ser humano es un ser meramente comercial. Vendemos y compramos mas de lo que nos imaginamos, desde si elegimos desayunar café o chocolatada. Con esto en mente, mi primer planteo fue entonces, ¿por qué me cuesta tanto vender? Precisamente, porque olvidé todo lo anterior. 

Cuando como clientes llegamos a una tienda o llamamos por teléfono, es porque necesitamos algo. Quizás la información que recibimos no es correcta, consideramos que el precio es excesivo, o que no se amolda a nuestras necesidades; entonces decidimos no comprar. Ahora, del otro lado del mostrador (o el teléfono como es mi caso), como vendedores tenemos que evitar que el cliente se vaya con las manos vacías. Si el cliente llega con una necesidad nosotros tenemos que mostrarle que nuestro producto es lo que necesita. ¿Cómo? Transformando las ventajas de lo que vendemos en beneficios para nuestro cliente. Porque como vendedores, lo que hacemos es ayudarle al cliente a tomar una buena decisión, puesto que si llegó a nosotros es por algo.
Las características de nuestro producto son sus cualidades. Las ventajas, son las características que lo hacen mejor, superior y deseable. Ahora, los beneficios, son las ventajas de lo que vendemos orientadas al cliente. Y es aquí donde personalmente, y a la mayoría, mas nos cuesta llegar. Así que como soy una romántica incurable lo voy a comparar con una conquista. Cuando nos gusta alguien, queremos saber mas de esa persona, le hacemos preguntas, mostramos nuestras características (como la música que nos gusta, nuestros hobbies, etc) y empezamos sutilmente a deslizar las ventajas que tenemos. ¿Ventajas? Si nuestras ventajas. En mi caso que soy independiente, que me gusta superarme, etc. Entonces llegamos al punto en el que vamos a transformar todo esto en beneficios para la persona en cuestión. Mientras comenzamos a conocerle, empezamos a ver que cosas necesita y como nuestras ventajas pueden ser beneficiosas para él o ella. Por ejemplo, puedo mostrarle como mi independencia es un beneficio porque no interferiría con su vida. O que el hecho de que me guste superarme, va a traer el beneficio de tener a su lado a una persona de la cuál pueda estar orgulloso. Cuando vendemos algo es exactamente igual. Sabemos de memoria las características y ventajas de nuestro producto, pero necesitamos conocer a nuestro cliente para transformarlas en beneficios y así cerrar la venta con un ¡Sí, quiero!

Fuente
Podemos hablar de cierres y técnicas de ventas durante horas, pero hoy me quiero centrar en esto, en congeniar con la persona a la que le queremos vender. No olvidemos que esta persona se considera un ser social, así que vamos acercarnos a él siendo sociables y cercanos, para que nuestra esencia comercial no quede en evidencia. Tenemos que ser sutiles, como cazadores, así nuestro cliente no sale corriendo como un cervatillo asustado.

エモノは狙い撃ちだヨ!
しとめて放さないんだヨ!
Ah! Ah! Ah! I'm an Animal!
Ah! Ah! Ah! 愛のAnimal!



Aunque no lo parezca la canción tiene todo y nada que ver con lo anterior. Y sí, ya sé que hace siglos que no subo ningún vídeo, pero tenedme paciencia! En algún momento me haré tiempo para subirles algo lindo. Los quiero!!! XOXO


jueves, 13 de agosto de 2015

Diarios de una Drakaina | 13-08-15

"That's when you know you've found somebody special. When you can just shut the f**k up for a minute and comfortably enjoy the silence."

Me preguntaste si había vuelto a escribir. La verdad es que no. Salvo esas palabras sueltas en mi agenda. O alguna que otra frase que dibujé en mi cabeza. No es que no tuviera nada que escribir. Al contrario, tengo demasiado. Creo que estoy atravesando un embotellamiento mental, donde mis ideas salen a cuenta gotas. Una drakaina en silencio. ¡Quién diría!
Si me pidieras que describiera con una sola palabra como me siento, no creo que pudiera. Me siento bien, muy bien. Estoy contenta, satisfecha con mis decisiones. Necesitando más, con ganas de crecer y progresar. Soñando con viajar noreste y disfrutar de un silencio acompañado mirando las estrellas. Esas estrellas que siguen siendo tan raras pero que comparten el mismo cielo.
Viajar, dejarlo todo... tampoco es para tanto, sabes? Solo un poco de coraje y ganas de soñar. De soñar con algo mejor; pero principalmente, con algo distinto. Conocer otros verdes. Perderse por callejones. Murmurar al viento palabras para que lleguen a tus oídos. Lanzar un beso para que repose en tus labios.
Las piezas del rompecabezas encajan a la perfección. Sin esfuerzo. Todo fluye...


sábado, 8 de agosto de 2015

Je Veux

Sé que los tengo un poquito abandonados, pero ya van a ir sabiendo un poco más de mi. Es que ando con unos asuntillos entre manos. Hoy quiero compartir con ustedes esta canción de ZaZ, Je Veux. La verdad es que tanto musicalmente, como la letra, me encanta. Me parece una declaración de principios fuerte, y que habla bastante de como me siento frente al mundo hoy.

Je Veux - ZaZ

Donnez moi une suite au Ritz, je n'en veux pas
Des bijoux de chez Chanel, je n'en veux pas
Donnez moi une limousine, j'en ferais quoi?
Papa lapa papa
Offrez moi du personnel, j'en ferais quoi?
Un manoir a Neuchâtel, c'est pas pour moi

Offrez moi la tour Eiffel, j'en ferais quoi?


Je veux d'l'amour, d'la joie, de la bonne humeur
Ce n'est pas votre argent qui f'ra mon bonheur
Moi j'veux crever la main sur le cœur

papalapapapala
Allons ensemble découvrir ma liberté

Oubliez donc, tous vos clichés
Bienvenue dans ma réalité

J'en ai marre d'vos bonnes manières
C'est trop pour moi
Moi je mange avec les mains
Et j'suis comme ça
J'parle fort et je suis franche
Excusez moi
Fini l'hypocrisie moi,
J'me casse de là
J'en ai marre des langues de bois

Regardez moi
Toute manière j'vous en veux pas
Et j'suis comme ça
J'suis comme ça
papalapapapala

Je veux d'l'amour, d'la joie, de la bonne humeur
Ce n'est pas votre argent qui f'ra mon bonheur
Moi j'veux crever la main sur le cœur

papalapapapala
Allons ensemble découvrir ma liberté

Oubliez donc, tous vos clichés
Bienvenue dans ma réalité

Je veux d'l'amour, d'la joie, de la bonne humeur
Ce n'est pas votre argent qui f'ra mon bonheur
Moi j'veux crever la main sur le cœur

papalapapapala
Allons ensemble découvrir ma liberté

Oubliez donc, tous vos clichés
Bienvenue dans ma réalité

Je veux d'l'amour, d'la joie, de la bonne humeur
Ce n'est pas votre argent qui f'ra mon bonheur
Moi j'veux crever la main sur le cœur

Papalapapapala
Allons ensemble découvrir ma liberté

Oubliez donc, tous vos clichés
Bienvenue dans ma réalité 

Les dejo el vídeo con los subtítulos es español. Espero que les guste tanto como a mí.


Como siempre, les dejo mis redes sociales. Actualmente donde estoy más activa es en Twitter, así que si quieren saber más de mí, allí es el lugar.

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jueves, 6 de agosto de 2015

Microrelato | Diarios de una Drakaina

Momentos que uno desearía tener la opción de que duraran para siempre. Sensaciones. Esos silencios cómodos; donde callar y dejarse abrazar bien fuerte, gritan mas que hablar sin necesidad de decir una palabra. Un libro como promesa tácita de un regreso. El pasto húmedo. El aire fresco mezclado con nuestras esencias. 

...

Jumm... -sonrió y añadió - Hace años que no me hacían esto.
Ella acariciaba su cabeza, enredando suavemente sus dedos en su cabello, cuando él le dijo eso. Simplemente sonrió en silencio mientras disfrutaba de ese pequeño mimo que no sabía cuando le volvería a dar. Aunque me gustaría que te quedaras, se atrevió a pensar.

sábado, 25 de julio de 2015

Mariposas Sedadas | Diarios de una Drakaina

Las cosas nunca fueron en su vida como ella esperaba. Había viajado con la esperanza de que cierta persona entendiera cuanto le amaba, contando los días para ese reencuentro, pero todo se convirtió en ruptura desastrosa. Desde que recordaba, nunca nada fue como ella se lo imaginaba. Muchas veces mejor, otras peor. Pero había aprendido, que cada vez que imaginaba situaciones idílicas, todo se quebraba en mil pedazos, como si hubiera un poder maligno en su mente preparado para destrozar cada cosa buena que ella anhelaba.
Quizás, lloraba demasiado seguido, como que sentía demasiado. Así también, cuando sonreía, lo hacía desde el recoveco mas profundo de su alma. Ella no podía evitar SER, no podía dejar se sentir. El sólo hecho de pensar en hacerlo la horrorizaba. Pues, ¿qué sentido tendría la vida sin sentir? Con lo sensacional que es sentir el sol tibio en el rostro una mañana de otoño, o la liviandad de dejar caer todas las murallas frente al abrazo apropiado.
Por eso, decidió sedar sus mariposas. No pensaba dejar de sentir, sólo iba a tratar de disimularlo, para que no se rompiera como un cristal en mil pedazos...


domingo, 19 de julio de 2015

[♚El rincón de Anne♚~] La analogía del par de zapatos~

Mis amigos y gente que me conoce de hace años, sabe que siempre escribí. Antes tenía otro blog, que se llamaba "El Rincón de Anne". Hoy organizando archivos encontré algunas entradas, y esta en particular, me recordó lo difícil que es comprarse un buen par de zapatos...

"Hoy, mi filo-gurú del diván me dejó algo de tarea: "Todos sabemos lo que no queremos, pero lo importante es saber qué queres, porque si no te conformas con cualquier cosa."

...

Todos tenemos muchos 'quiero', algunos superfluos, otros extremadamente profundos. Queremos cumplir ciertas metas a nivel profesional, conseguir amor, quizás tener direno. Queremos todo el tiempo. Nuestras decisiones son guiadas por deseos y nuestra vida no es mas que una consecuencia de todo esto.

Pero, ¿y YO qué quiero? Sé que quiero bailar, que quiero dedicar mi vida a eso. Se que quiero viajar, conocer el mundo y de nuevo, bailar y bailar. Eso lo sé, desde que tengo uso de razón. Es un quiero que me lleva muchísimo esfuerzo pero que disfruto y me llena de felicidad.

Pero el "¿Qué queres?" del día de hoy no tiene que ver con eso. Tiene que ver con algo un poco mas pomposo y mariposil. ¿Qué queres de un hombre? Ese es el interrogante. Se me vienen muchas cosas a la cabeza y a la vez no se me ocurre nada. Es un poco complicado, después de tantos desastres amorosos me concentré tanto en lo que no quiero que se me escapó de las manos que es lo que realmente quiero. Lindo barullo de palabras armé, no?

Tengo algunas cosas en claro, algunas básicas: necesito que respete mi pasión por el baile, que tenga tiempo para mí pero que no me absorba, que sea demostrativo, que me haga reír. Siento como si fuera a elegir un par de zapatos; comprar zapatos a las apuradas nunca es bueno. En la vida, con todo es igual: si vas a elegir, elegí a conciencia, sabiendo exactamente lo que queres.

...

PD: ¿Querés ser mi próximo par de zapatos? Yo mientras voy a seguir pensando si los quiero comprar."

Anne es una vampiresa... por si no lo recordaban o no lo saben!

viernes, 17 de julio de 2015

Declaración Trasnochada | Diarios de una Drakaina

Si me das un sentimiento, te regalaré un poema desde los tuétanos. Serán lágrimas, sonrisas, mi danza o algún momento de delirio. Me verás reposada en tu manos, quizás muy confiada, como quién diría sin miedo a nada. Pero no creas que porque me veas débil yo lo sea, no te olvides que soy una hija del fuego. Creerás que mis lágrimas son tuyas, e incluso te haré derramar alguna, pero eso no es cierto. Mi único dueño es el volcán ardiendo del que brota mi fuerza, pasión y ego.
Dame un sentimiento, amor, celos, odio. Dame solo uno y haré que tu mundo arda y se caiga a pedazos. Seré una brasa ardiente en cada palabra, en cada beso, en cada mirada. Arderás conmigo, creerás que estoy loca, pero ya no podrás librarte de mi fuego.
Es que no va a ser nunca lo mismo tu vida y lo sabes. Que una drakaina forme parte de la mitología no significa que no exista. Tuviste la maldición y dicha de toparte con una en tu camino. Dame tu palabra y quemaré todo tu pasado para darte un mejor presente. Pero no me mientas, porque entonces sabrás lo que es un incendio...


sábado, 11 de julio de 2015

Daydream

Ella era quizás una extranjera más. Pero sentía suyas las carreteras, el tren, el metro, el bus, las calles, el cielo y las estrellas. Tal vez aún no supiera como llegar a algunos lugares, o no tuviera aún su sitio favorito ni donde huir cuando las cosas no fueran bien. Pero en cada paso que daba, dejaba un halo de sueños, mariposas y esperanzas. Cada lugar nuevo que ella tocaba se convertía en un tesoro en su corazón. Y Madrid... ¡Madrid! Madrid la vio perderse en un lago profundamente azul y cristalino. La vio ser ella, puramente ella. Con sus risas, miedos, alegrías y tristezas. La vio danzar y dejar un torbellino magia en cada movimiento. Se apoderaba de ella y la emborrachaba con los misterios de sus calles e historia. La intrigaba, la atrapaba y dejaba volver sola cada vez que llegaba la hora. En cada regreso ella sentía que una parte de ella quedaba en esos lugares. Pero a su vez, algo nuevo ocupaba lugar y se incorporaba su alma perfecta.

Ella era el tipo de chica que nunca estaba sola; siempre vivió enamorada, respiraba amor y pasión desde que podía recordar. Amaba imaginar situaciones idílicas y perfectas en su mente; besos apasionados y romances de películas. Pero ahora estaba sola. Seguía soñando como siempre, pero pasaba de ello. Simplemente sentía que el tiempo que tenía durante el día no le era suficiente para todo lo que tenía que hacer consigo misma. Tenía que cuidarse, amarse, entrenar, tener citas donde ella era el amante y la amada. Disfrutaba cada caminata sola, aunque en su mente hubiera mil historias de príncipes y hadas madrinas con ella como la actriz principal. Si, extrañaba horrores la sensación de tener a quién abrasar o con quién dormir; pero quería que su próxima historia de amor sea eso, una hermosa y maravillosa historia de amor, no un cuento de intrigas y manipulaciones. 

Es que el amor, no es algo fácil para una drakaina...




lunes, 6 de julio de 2015

Diarios de una Drakaina | 06-07-15

¿Notaron que la mayoría de las veces que vamos a comenzar algo nuevo lo hacemos un lunes? Bueno; hoy lunes, empieza mi nueva sección "Diarios de una Drakaina".


Hoy estuve aprendiendo un poco más de serigrafía. Quedé llena de pintura por todos lados, pero fue divertido. Me sentía poderosa cargando mis manchas, como si fueran heridas de guerra. Creo que me gusta ensuciarme. Como cuando trabajaba en Movistar reparando móviles; no me molestaba tanto que se quebraran mis uñas porque implicaban que me esforzaba en mi trabajo.


Últimamente pienso mucho sobre en que me gustaría trabajar. A veces se me cruza por la cabeza irme de au pair por el mundo, o meterme de camarera en un crucero en donde sea, cómo este en Austria CLICK AQUÍ. Así que creo que voy a enfocarme en mejorar mi inglés y aprender francés, o alemán, o coreano (si, coreano, por qué no!) o todos. Es que simplemente no dejo de pensar en como me gustaría trabajar, viajar y seguir escribiendo en este blog, sin tener que rescindir nada. Siento que tengo demasiado por conocer y vivir, y realmente no siento la necesidad de asentarme en ningún lugar por ahora.

Ustedes, si tuvieran la oportunidad de elegir de que trabajar y donde vivir, ¿qué elegirían? Quiero saber que piensan! Déjenme sus respuestas aquí o en cualquiera de mis redes sociales usando el hashtag #DiariosdeunaDrakaina

Instagram: @maugetecuenta

Twitter: @maugetecuenta

¿Quieres saber por qué esta nueva sección se llama "Diarios de una Drakaina"? 
Prontito lo sabrán...

domingo, 5 de julio de 2015

This Girl is on Fire

Con el sudor corriendo por mi frente y la noche resplandeciendo en mis ojos comencé a notarlo. Como una sensación de felicidad mezclada con satisfacción. En ese momento no podía definir exactamente que era. Al día siguiente la misma sensación. Sumado al cansancio que sentía en mi cuerpo y el sol que ardía en mi piel. Se sentía bien, como cuando sabes que estas haciendo lo correcto. Como esos besos que cuando los das sentís que los llevabas esperando toda una vida. Seguí corriendo. En algunos momentos a penas podía respirar y debía aminorar la marcha o iba a morir.
Entonces me dí cuenta de que me llevaba bien con mi soledad. Nos habíamos amigado. Ya no era un cargo, sino que ahora me impulsaba, me daba las fuerzas que necesitaba para lo que fuera. Un poco más pensé, y atravesé el parque corriendo. Me quedé prácticamente sin aire. Seguí caminando para no parar, aunque sentía que de golpe mis piernas pesaban el doble de lo habitual. Pero yo sabía que tenía que seguir, como otras tantas veces que creí que no iba a poder seguir, que pensé que me quedaba sin aire, sin vida. Pero sabía que podía seguir. Después de tantos golpes, salir a correr no tendría porque ser mas difícil.
Empecé a tratar de pensar si podría tener el control de mi vida, si realmente eso existía. Porque es imposible controlar todo. Hay tantos factores externos, que se transforma en algo imposible. Iba trotando por una subida. Parecía infinita. Hay cosas que son imposibles de controlar como las irregularidades del terreno. Pero intentar controlarlo es un reto. Si no nos reta, no nos excita. Si no nos excita no perdemos el control. Y si no perdemos el control la vida se vuelve monótona y sin sentido. Un gran juego de poderes que nos obsesiona y que no podemos dejar. Sabemos que el control total es imposible, pero la esperanza de que nuestras vidas no son solo el fruto de ecuaciones universales nos hace sentir mas libres.

...

El tren iba casi vacío. Agradecía tener puestas las gafas porque de a momentos se me escapaba alguna que otra lágrima. Mi soledad no era siempre mi amiga. En ese momento lloraba a gritos adentro mío y yo solo podía permitirle salir algunas gotas. Muchas veces no sabes que te estas despidiendo hasta que ya estas sola. Otras simplemente las disfrazan. A veces me gustaría ser fría, pero me resulta casi imposible. Es como si todo el tiempo hubiera fuego adentro mío. Un fuego que me abraza y que sólo quiere salir. Es casi masoquista, pero el ardor del sentimiento adentro es exquisito. Me hace sentir viva. Reconozco el fuego que empieza suave, cálido. Despacio y sin apuros empieza a consumir todo lo que encuentra a su paso. Se vuelve poderoso y toma el control de todo. Domina todo a su paso. Deja su rastro de cenizas por todo el lugar donde a estado.
Y explota. La tristeza infinita que creía haber vencido. El fuego la libera y sale descontrolada. Te preguntarás porque estoy triste, lo sé. Estoy triste por mí. Estoy triste porque no seguí mi fuego, porque lo extinguí queriendo tener el control. ¡SOY FUEGO! Un fuego de arrasa, que no deja nada como estaba antes de pasar.
Las lágrimas se trasformaron en cataratas. Un hueco en mi pecho. Sentía como mi corazón ardía. Explotaban todos los secretos guardados, la vergüenza, el dolor. El duelo que no quería llorar se me escapaba y bailaba frente a mis narices. No se puede controlar al fuego. No se puede controlar la vida. No se puede tener el control de nada. Sólo se puede bailar entre las brazas ardientes, recordando que estamos donde estamos porque es allí donde queremos estar. Que si nos dejamos consumir por el fuego, nos purifica, nos limpia; y salimos hermosos y triunfantes como un ave fénix que renace en la eterna oscuridad de la noche.


Gracias a Mariela, Euge, Tefy y Adri que soportaron mis delirios filosóficos por whatsapp.

jueves, 18 de junio de 2015

Libertad | Empezar de Cero

Todos tenemos derecho a volver a empezar; a reinventarnos, a arrancar esas páginas dolorosas y renacer como un fénix. El que lastimó y el que fue lastimado, el que lo dejo todo y fue abandonado, el que abandonó, el que mintió, el que creyó que podía mantener sus promesas pero las rompió. El que tiene el doble discurso, el que cree que abandonó sus obsesiones y las niega a cada paso. Todos podemos empezar de cero. Todos podemos huir y lidiar la batalla con nuestros monstruos en el solitario exilio, o quedarnos y sangrar cada bala en el intento. Porque no es fácil reconstruirse, recrear la identidad perdida en el caos, redescubrirse entre los restos del naufragio de nuestras vidas.

Pero para volver a empezar, no sólo hay que decidirlo. Hay que ser consciente de los errores, elegir cambiarlos, elegir ser mejor. Hay que entender que no va a ser fácil. Porque no es fácil alejarse del pasado, enfrentar los recuerdos con la frente en alto y sin lágrimas. Y no caer en la tentación de espiar lo que era tu vida por momentos parece tarea imposible en más de una ocasión. Porque se trata de volver a atreverse a vivir. Dejar atrás los miedos y pasar a la acción. Cambiar de carretera cueste lo que cueste. Porque volver a nacer en la vida es una cuestión de coraje y como quién diría, de cojones. 

"Siempre gozarás de libertad 
para cambiar de idea 
y elegir otro futuro, 
u otro 
pasado."
Ilusiones, Richard Bach.

Centrarse en uno, hacer lo que nos gusta, sonreír al despertar, cantar con despreocupación, amarse profundamente. Volver a encontrarse con uno mismo. Volver a elegir un camino, igual, diferente o similar; lo importante es hacerlo. Caminar sobre las brasas aunque quemen. La única manera de hacer un reset en la vida es eso: hacerlo. No hay trucos, palabras mágicas ni un manual. Parafraseando una publicidad: hay que atreverse a más. 


sábado, 30 de mayo de 2015

Cumpleaños de mi Hermana | Feria del Libro de Madrid

¡Hoy si que fue un día largo!
Primero que nada, hoy es el cumpleaños de mi hermana; aunque posiblemente para cuando lo leáis ya sea 31! Después de muchos años sin pasarlo a su lado, hoy tuvimos la oportunidad de repetirlo, aunque mucho mejor; ya que somos más grandes y no nos dedicamos a planificar actos del extrema maldad la una a la otra como en nuestra niñez.
Así que bueno, primero nos fuimos al Parque del Retiro en Madrid, a la 74 edición de la Feria del Libro de Madrid. La verdad es que demoramos más de media hora en encontrar el sitio donde estaban los stands porque el parque realmente es enorme. Por suerte llegamos unos minutos antes de las 14, que era lo importante. ¿Por qué? Porque hasta las 14 estaba Agustina Guerrero, creadora de nuestra querida Volátil, firmando sus libros. Ella ahora esta presentando su nuevo libro Mamma Mia! que ya va por su segunda edición. 
Me traje conmigo la quinta edición de Diario de una Volátil, con una hermosa y tierna caricatura junto con su autógrafo. En los pocos minutos que estuve con ella, sin cruzar muchas palabras me pareció una persona super bonita y apreciable. Hojeando el libro antes de ponerme a escribir, veo en la reseña personal que lleva su libro, que ella es argentina. Así que para hacerle honor a todos los que piensan que los argentinos somos unos agrandados pensé: "y sí! Tenía que serlo!". Ahora les dejo ahora algunas fotitos para que la conozcáis.




Sitio web de Agustina Guerrero: www.agustinaguerrero.com

Luego de eso, cogimos el metro y fuimos al centro comercial Plenilunio donde comimos hasta hincharnos en una churrasquería estilo brasileña. Pagabas algo de 19€ y tenías carne, guarniciones y gaseosa libre y un postre. La verdad es que muy rico, lastima que justo fuimos a caer donde estaban los mozos mas torpes y lentos. Y para los que no me conocen, fui moza durante muchos años, así que no hablo de más cuando les digo que el servicio no fue bueno.
Y después, como no, sesión de shopping con mi hermana. Perdimos parte de nuestra alma en Primark... pero ya es otra historia y mejor se los cuento en un vídeo! O no?

Como siempre, no se olviden de sumarse a mis redes sociales para ver más fotos y actualizaciones diarias. ¡Saben que me encanta compartir! Y si mi cabecita no me falla tendrán mas de un vídeo al arrancar la semana..!

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PD: Pido perdón por la mezcla de tiempos verbales, es que el vosotros se esta colando en mi vocabulario y por momentos suena mejor que el ustedes. Joder!

sábado, 9 de mayo de 2015

Decisiones

Convertirse en adulto no se trata de edad. Uno se convierte en adulto el día que entiende como funcionan las decisiones.
Todas las decisiones que tomamos afectan nuestra vida. Cada vez que elegimos, no sólo significa que algo si; sino que también significa que algo no. A veces nos olvidamos, que en cada decisión hay algo que rescindimos. Algo que perdemos.

Siempre que hablamos sobre elecciones nos centramos en lo que ganamos, en lo que sí elegimos. Pero muchas veces no somos conscientes de cómo nos afecta lo que sacrificamos en el medio. Muchas veces nos cegamos con lo que queremos y nos olvidamos de todo lo demás.

Desde que nacemos, siempre buscamos lo que nos gusta, lo que nos hace sentir bien. Sabemos, desde siempre que buscamos la felicidad. No sabemos realmente que es, pero sí sabemos que hay cosas que nos hacen sentir "felicidad". Por eso nos perdemos y sólo buscamos cosas que nos hace sentir bien, sentir felices. Pero aún, llenos de cosas, situaciones, incluso personas que nos hacen sentir felicidad, no somos felices.

La felicidad es un camino, y como tal, esta basado en decisiones. Por eso es tan importante evaluar tanto lo que ganamos como lo que perdemos. Si voy a tener dos trabajos, gano en tener dinero para vivir mejor, pero pierdo tiempo que podría ser para mis seres queridos, pierdo descanso, pierdo paz. Y entonces, voy a estar repleta de cosas que me hacen sentir momentáneamente felicidad, pero realmente no voy a a ser feliz. Uno realmente es adulto, el día que aprende a evaluar el impacto real en su vida, tanto de lo que gana como de lo que pierde cuando toma una decisión.

Decisiones como la mía no son fáciles de tomar, mucho menos de entender. No me levanté una mañana y dije, "pudránse insectos, yo me voy a España". Dí millones de vueltas porque por mucho tiempo sólo vi lo que perdía. Aún no sé si es el camino que me va a llevar a la felicidad. Sólo sé que es una decisión que me llenó de paz. Y si hay algo que aprendía a valorar es mi paz, mi tranquilidad. Ya no acepto cosas que me resten en este aspecto. Como ya les dije, la incertidumbre no es lo mío. Pero se que para ganar algo nuevo y bueno sólo me queda soltar. Porque cuando salimos y dejamos atrás la crisálida atrás hay un mundo nuevo y hermoso que conocer.


viernes, 1 de mayo de 2015

Recalculando...

Ya en la recta final, mi cabecita va a mil; tengo mil cosas que hacer, muchas personas que visitar, y mil pensamientos que van y vienen a todo momento. No son fáciles las despedidas. No es fácil elegir dejar toda una vida atrás para embarcarse como Colón a conquistar nuevas tierras. Duelen las palabras, duele la gente. Duele que no entiendan que llegaste al punto de inflexión en tu vida. Duele necesitar un cambio tan rotundo. Duele saber que ya no hay mas nada que hacer acá.
 
Estoy mareada. Faltan 12 días. Las inseguridades me persiguen día y noche. Los miedos y las angustias no me dejan dormir. Pero me levanto y sigo frente a la pc publicando que necesito vender algunas cosas para pagar mis últimas deudas. Me levanto, y cómo un caballo miro sólo para adelante aunque no sepa que es lo que hay. Nunca tuve tanta incertidumbre junta en mi vida. Sólo sé que tengo un pasaje, que el 12 me buscan y me llevan a Ezeiza; donde voy a estar sola con mi maleta y mi alma a punto de saltar al futuro. Tengo mil sentimientos encontrados. Lloró por cualquier cosa las 24x7. Tengo un nudo en el estómago hace un par de días y no hay omeprazol que calme esa quemazón constante.
 
De golpe me doy cuenta que hay millones de cosas que quiero hacer antes de irme, lugares, gente. ¡Tengo que pararme y decirle adiós a tantas cosas! Me sorprendo viendo que hay cosas que me importan tan poco, y que otras sin embargo no. Me encuentro extrañando gente, y me regaño por haber sido tan descuidada con ellos. A la vez descubro como otras personas ya cumplieron con su paso por mi vida, y que ahora ya son sólo recuerdos. Me siento egoísta por momentos, pero sé que este cambio sólo lo puedo concretar yo. Me inspiran un montón de niñas que sigo por mi redes sociales, todas cumpliendo sus sueños en base a su propio esfuerzo. Agradezco de todo corazón a todos los que me apoyan en esto. ¡No saben cuanto los necesito! Soy como Gokú pidiéndole fuerzas a todos sus amigos para derrotar al enemigo. Necesito los abrazos, las palabras de aliento, incluso hasta un like en una foto me ayuda a confiar mas en mí, a creer de verdad que puedo.
 
Mauge Te Cuenta hoy es mi cable a tierra. Es mi refugio, donde puedo compartir y dejar salir todos mis miedos para levantarme como nueva. ¡Cómo me cuesta despegarme de la Mauge melodramática e insegura! Estoy luchando contra ella con todas mis fuerzas. Siento que estoy muy vulnerable pero a la vez más fuerte que nunca. Ya no es más mañana, es hoy, ahora. Es momento de hacer tripas corazón y seguir adelante.
 
Gracias y mil veces gracias por estar ahí. Los quiero!
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